INSECTOS COMO NUEVOS ALIMENTOS

Los insectos se utilizan como alimento en muchos países del mundo desde hace miles de años, pero principalmente la entomofagia se practica en Asia, África y América Latina. La ingesta de insectos complementa la dieta de aproximadamente 2.000 millones de personas, y se trata de un hábito que siempre ha estado presente en la conducta alimentaria de los seres humanos de manera voluntaria e involuntaria.

Tras las recomendaciones de la FAO y las numerosas investigaciones científicas llevadas a cabo, el parlamento europeo introdujo a los insectos, en la categoría de nuevos alimentos en la Unión Europea desde finales del 2015, debido a la necesidad de incorporar nuevas fuentes de proteínas a la cadena alimenticia de animales y seres humanos.

Los insectos proporcionan mayor contenido en proteínas y nutrientes que los alimentos convencionales. Son especialmente importantes como complemento alimenticio debido a su contenido en ácidos grasos saludables omegas comparables a los del pescado. También son muy ricos en fibra y micronutrientes como cobre, hierro, magnesio, fósforo, manganeso, selenio, calcio, cinc, vitamina A, Vitamina B2 y Vitamina C.

En el año 2030 tendremos que alimentar a más de 9.000 millones de personas, además de los miles de millones de animales que se crían anualmente con fines alimentarios o recreativos y como mascotas, por lo que se presenta un gran reto, en el cual los insectos jugarán un papel muy importante para la sostenibilidad del crecimiento demográfico humano.

VALORES NUTRICIONALES

CARNE

    TOFU

      GRILLOS

        INSECTOS COMO ORGANISMOS EFICIENTES

        Los insectos son muy eficientes en la conversión de alimentos por ser especies de sangre fría. Las tasas de conversión alimento-carne (la cantidad de alimento que se necesita para producir un incremento de 1 kg de masa corporal) pueden oscilar ampliamente en función de la clase de animal y las prácticas de producción utilizadas, pero, en cualquier caso, los insectos son extremadamente eficientes. Por término medio los insectos pueden convertir 2 kg de alimento en 1 kg de masa de insecto, mientras que el ganado vacuno requiere entre 8 y 10 kg de alimento para producir 1 kg aumento de peso corporal.

        10 Kg de comida produce

        1 Kg

        3 Kg

        5 Kg

        9 Kg

        Otro reto a tener en cuenta es la disminución en las emisiones de gases de efecto invernadero que aceleran el cambio climático, siendo los más importantes: el carbono (C02), metano (CH4) y óxido nitroso (N2O). Las granjas tradicionales para la producción de carne de consumo, contribuyen en la emisión de estos gases perjudiciales para nuestra atmósfera y generan gran cantidad de amoniaco responsable de la nitrificación y acidificación de los suelos.

        Diversos investigadores han demostrado que la cría de insectos tales como langostas, grillos y gusanos de la harina produce menos gases contaminantes que el ganado porcino y vacuno. La producción de un kilogramo de gusanos de la harina emite de 10 a 100 veces menos gases de efecto invernadero que la producción de un kilo de carne de cerdo. A igualdad de peso, el cerdo produce de 8 a 12 veces más amoníaco que las langostas y hasta 50 veces más que los grillos.

        Emisiones de gas en granjas

        (emisiones máximas en gramos por Kg de cuerpo por día)

        TERNERA

        CO2: 7.08
        CH4: 0.283
        N20:
        NH3: 170

        CERDO

        CO2: 27.96
        CH4: 0.098
        N20: 85.6
        NH3: 75

        LANGOSTA

        CO2: 6.39
        CH4: 0.017
        N20: 21.5
        NH3: 7.05

        GRILLO

        CO2: 0.09
        CH4: 0.002
        N20: 0.23
        NH3: 8.8

        Por último, destacar que los insectos utilizan mucha menos agua que el ganado tradicional para producir proteínas, por lo que podemos asegurar que la cría de insectos depende menos de los recursos naturales que la actividad ganadera convencional, ayudando a generar un consumo de alimentos mucho más respetuoso con el medio ambiente.

        gramos de proteína por cada 100 litros de agua